Era David, había tenido un accidente de trabajo, se iba a urgencias, le duele mucho la rodilla.
Después de la agonía de esperar y esperar y esperar... por fín tenemos resultado, "tendón rotuliano tocado" (de momento).
De pronto el caos de la guardia se acabó, las horas esperando en casa a que viniera terminaron, y viendo que David dentro de lo que cabe estaba "bien", por un momento suspiré, y di gracias que hubiera terminado esa última guardia del 2010.
Lo tengo en casa, aburrido todo el día, en el sofá, esperando que llegue a casa.
Me encanta esa sensación. Llegar a casa, sabiendo que alguien me espera, que se alegra que haya llegado, y me sonríe con cara de alivio al verme.
Ahora esa sensación se ha multiplicado. La perrita se alegra muchísimo, salta, corre, da vueltas... Me siento a gusto en mi casa.
El pobre no ha salido de casa desde el martes a medio día. Esta tarde me lo llevo en coche hasta la tienda que tenemos que ir para comprar el regalo del amigo invisible del trabajo. Tengo que llevarlo mañana a Barcelona, y me acabo de acordar... ¡ Qué cabecica tengo! jajaja.
Ay! el amigo invisible... hablando ayer con mi jefe, le comentaba que creo que la gente le gusta hacer el amigo invisible solo por recibir regalos. Nadie lo hace porque quiera regalar, mucho menos a los compañeros de trabajo. Si te toca alguien como en mi caso, que ni si quiera conoces, es un compromiso muy gordo. Por otra parte ponemos un tope de dinero, en este caso son 6€. Ahora piensa : Tienes que hacer un regalo a una persona que no conoces, por un máximo de 6€.
Un beso amigos de la luna...

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